¿Por qué los dentistas meten miedo para captar pacientes?

Actualizado: 1 abr



Paciente de 37 años que va al dentista para ver qué se puede hacer para corregir sus apiñamientos. El dentista en lugar de explicar su problema, le señala los posibles inconvenientes que va a tener si no soluciona su caso con ortodoncia. Le explica que tendrá apnea del sueño, dolores de cabeza y de ATM, vértigos, acufenos, los músculos de la cara se le caerán y no podrá comer bien. La paciente ante la desesperación que le produce, acude a otro dentista. Su nuevo dentista pregunta a la paciente si tiene algún síntoma de estos después de 37 años de vida y contesta que nunca ha tenido ningún problema al comer. Tampoco se observan ruidos ni acufenos ni laxitud muscular ni ningún síntoma, que según el dentista, le han diagnosticado como futuribles. Por supuesto, la paciente se quedó muy alterada por la posibilidad de tantos problemas si no se realizaba el tratamiento. Menos mal que privó el sentido común y no llevó a cabo el tratamiento.


Niño de 6 años con ligera mordida cruzada posterior. Se le explica a la madre que si no se realiza el tratamiento de ortodoncia de un modo inmediato el niño se quedará desfigurado por una asimetría facial, que es un candidato seguro al quirófano, que su expresividad facial estará muy limitada además de los consabidos problemas de ATM, dolores de cabeza, vértigo, etc.


Esta manera de actuar se ha generalizado muchísimo en las clínicas dentales que buscan una facturación anual y no el beneficio de sus pacientes. Meter miedo al paciente de problemas futuros, que encima ni se manifiestan, es jugar con su salud y también con su bienestar mental. Además, predispone al paciente a estar alerta ante cualquier anomalía en el tratamiento de ortodoncia, que abordará con mucha ansiedad ante cualquier inconveniente que surja en los movimientos que se realizan. Desgraciadamente este tipo de dentista está creciendo con la pandemia, ahora que se ha instaurado el miedo en el cuerpo por cualquier cosa.


Por otra parte, abunda el dentista que le dice al paciente lo que quiere escuchar. No existen problemas de ningún tipo ni con encías descarnadas, dientes móviles, caries, etc. La realidad es la que quiera oír el paciente, con lo cual el tratamiento de ortodoncia empieza lo antes posible porque es otro tema de facturación.


¿Qué consejo se puede ofrecer para evitar estos problemas? Apelar al sentido común y solicitar diferentes opiniones. El sentido común de los pacientes es muy alto e intuyen situaciones que no son coherentes, como en el caso de la primera paciente. El dentista que mete miedo con argumentos que no son ciertos roza el engaño y la ética profesional, magnificando unos problemas que todavía no han ocurrido. Por otra lado, el dentista optimista descarta de entrada, y sin realizar un diagnóstico serio, los posibles problemas que puedan ocurrir con una ortodoncia activa en los tejidos periodontales que puedan estar dañados.


Por todo esto, el paciente debe de elegir conforme a su intuición y su sentido común a través de la información que le transmiten los diferentes dentistas que ha visitado, para resolver su problema. Esa información se puede cotejar en internet y valorarla junto con el sentido común del paciente. Afortunadamente existe multitud de dentistas para cotejar la información. Lo verdaderamente difícil hoy en día es encontrar un dentista serio y legal que realice su trabajo sin la presión del flujo de caja y además que ofrezca alta calidad en su servicio profesional

16 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo