El tiempo es la fuente oculta de alienación en la odontología
- Gilberto Salas

- hace 1 día
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La odontología es una profesión totalmente presencial. Cada diagnóstico, cada preparación, cada ajuste existe únicamente porque estamos presentes física y cognitivamente en tiempo real.
Y es precisamente ahí donde comienza una forma sutil de alienación profesional .
Nuestro trabajo se divide en bloques de tiempo vendibles. Las citas se reducen. Los procedimientos se miden en minutos. La productividad se calcula por hora. Gradualmente, el reloj deja de ser una herramienta organizativa neutral y se convierte en la estructura que rige el acto clínico en sí.
No se trata simplemente de una carga de trabajo. Es una alienación del tiempo clínico .
La atención tiene su propio ritmo. La biología tiene su propio ritmo. El razonamiento clínico requiere espacio cognitivo. Pero cuando el tiempo económico reemplaza al tiempo clínico como principio organizador, el dentista se ve obligado a adaptar la atención al reloj, y no al revés.
Con el tiempo, la experiencia profesional cambia:
-El día ya no se vive como un continuo significativo de atención al paciente, sino como una secuencia de actuaciones técnicas cronometradas.
-En una profesión presencial, no vendemos productos. Vendemos segmentos de nuestra existencia atenta .
Cuando ese tiempo se fragmenta, se acelera y se evalúa principalmente a través del resultado, el dentista corre el riesgo de distanciarse del acto mismo de cuidar, no por falta de habilidad o compromiso, sino porque la estructura del tiempo ya no le pertenece.
Éste es el núcleo de la alienación en la odontología moderna, que el profesional no controla la estructura temporal de su propia actividad clínica. Es la definición operativa de alienación temporal profesional
El resultado no es sólo fatiga física, sino una erosión más profunda del significado, una sensación de que la propia presencia está siendo utilizada como un recurso en lugar de expresarse como un acto profesional.
El futuro de la odontología no dependerá únicamente de los flujos de trabajo o los materiales digitales. Dependerá de si podemos restaurar algo fundamental, que el tiempo clínico se organiza en torno a la atención, no sólo al rendimiento.
Porque cuando se le quita tiempo al clínico, la alienación deja de ser teórica. Se convierte en una experiencia profesional cotidiana.







Brillante reflexión, Gilberto. Creo que somos muchos a los que esa realidad nos duele. Conlleva olvidar que lo que realmente produce una buena práctica profesional, es cuidar. Me temo que es una derivada más en nuestro presente que todo lo invade.