¿Continúan moviéndose los dientes toda la vida?



Uno de los estudios mas interesantes que se realizó en odonto/estomatología fue el que realizó Begg, un ortodoncista australiano sobre la oclusión en la dentadura de los hombres en la edad de piedra. Begg reconoció que los dientes poseen una tendencia a moverse de un modo natural y fisiológico toda la vida. Explicó que el concepto de oclusión normal era un concepto estático ya que la oclusión se desarrolla dentro de un movimiento constante de los dientes. El concepto de oclusión no tiene nada de normal, solo para los libros de texto, ya que los dientes se relacionan entre sí con las arcadas dentales durante toda la vida del individuo.


Begg dos factores que intervenían en la oclusión dinámica de los aborígenes australianos. El primero era que los dientes tienen dos clases de movimientos, uno de mesialización (movimiento hacia delante) y otro de extrusión (movimiento de erupción). El segundo factor que influía en la oclusión era la atricción dental y su cambio de morfología por la dieta excesivamente abrasiva de los aborígenes. La atricción dental o desgaste morfológico oclusal se compensaba con un movimiento hacia delante y vertical de los dientes que incluso permitía que el cordal o tercer molar se posicionara tempranamente y sin problemas de espacio. El problema con el hombre actual es que la dieta blanda impide la atricción dental y los dientes no encuentran ese equilibrio, lo que le llevó a la conclusión de que lo mejor para la oclusión del hombre actual era las extracciones de piezas definitivas para compensar la deriva fisiológica de los dientes.


¿Cómo interfieren estos conceptos en la odontología actual? En principio con respecto a la ortodoncia los tratamientos se han hecho mas conservadores, pero los conceptos de movimientos fisiológicos siguen vigentes. Los casos de ortodoncia se deben de enfocar para paliar en lo posible los movimientos de mesialización y erupción. Por ejemplo, las extracciones sistemáticas de las muelas del juicio como prevención del apiñamiento inferior no van a impedir que los incisivos se vuelvan a apiñar. La única solución son retenedores de por vida, aconsejables los retenedores de PET-g mucho mas que los alambres metálicos, incluso para evitar en lo posible el segundo movimiento que es el de erupción de los dientes.


Con respecto a otros campos como la periodoncia se ha comprobado que si se aumenta la longitud del diente disminuye la relación corona raíz y puede ocurrir que se incremente o aparezca una enfermedad periodontal si el ligamento tiene alguna patología. En implantología o rehabilitaciones protésicas realizadas con coronas de zirconio o cerámica, donde la atricción es nula, con la imposibilidad de migración dental y atricción por la dureza por fijación del material. hace que las fuerzas excesivas se dirijan a las raíces con pérdida y reabsorción de soporte del hueso que rodea las raíces dentales.


Begg en todos los casos abogaba por extracciones dentarias, incluso hasta ocho piezas donde las arcadas no soportaban tanto material dental. Hoy en día una buena solución es que casi todos los pacientes adultos por no decir todos deberíamos de llevar algún tipo de férulas de descargas para paliar en lo posible los movimientos fisiológicos de los dientes, que son antagonistas a nuestro estilo de vida.


Con la pandemia estos movimientos se han acelerado que junto con la tensión que ha generado el confinamiento y la alarma social, ha alcanzado límites exorbitantes. Es raro que un paciente no manifieste algún tipo de apretamiento excesivo con el consiguiente bruxismo e incluso patología de la ATM o síntoma periodontales. De ahí mi consejo sobre el uso de retenedores o férulas para evitar esta sintomatología del hombre actual


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